Estábamos cerrando la maleta el domingo por la tarde, con los niños dormidos en el coche y esa mezcla de cansancio bueno que dejan cinco días en Magic World Resort. Tres horas de vuelta a Aranjuez, un solo pensamiento: ducha rápida, pijama y a la cama.
Abrimos la puerta de casa y ya en la entrada notamos el agua bajo los zapatos.
Lo primero que vimos fue esto. Un rastro de humedad que salía del pasillo del baño y llegaba hasta la puerta de entrada. En una casa cerrada cinco días, ese charco no había sido cosa de un rato. Llevaba tiempo.
Los niños entraron descalzos sin darse cuenta antes de que pudiéramos avisarles. Ahí empezó la noche.
Lo que encontramos en el baño
Fuimos hasta el origen. El WC había reventado por dentro. Uno de esos fallos que llevaban meses avisando con ruiditos raros por la noche y que habíamos aparcado siempre para el finde siguiente. Ese finde no llegó nunca.

La cisterna se había quedado abierta con el flotador enganchado. Cinco días llenando y filtrando por dentro sin parar. El agua había salido del baño por debajo de la puerta, había cruzado el pasillo y había ido buscando la salida más baja de la casa, que resultó ser el patio.

El patio parecía una piscina en miniatura. Y ahí es cuando pensamos en el vecino de abajo. Bajamos, llamamos al timbre pidiendo perdón por la hora y sí, tenía gotera. La ducha del piso de abajo estaba con marca húmeda y el falso techo del pasillo empezaba a hincharse.

Ese fue el momento en el que se nos cayó todo encima. Ya no era solo nuestra casa.
La búsqueda del fontanero un domingo por la noche
Eran las diez y cuarto. Empezamos a llamar.
El primero no cogía el teléfono. El segundo cogió, dijo “esta noche imposible” y colgó antes de que termináramos la frase. El tercero era una empresa que sale en la parte de arriba de Google en los anuncios. Nos dio precio de desplazamiento de sesenta euros solo por venir, más presupuesto que nos harían al llegar “entre cien y cuatrocientos euros según la avería”. Cuando preguntamos qué incluía esa horquilla, la respuesta fue “ya se lo dirá el técnico cuando esté allí”. Colgamos.
Y entonces, mientras subíamos otra vez del piso del vecino con la promesa de arreglarlo todo cuanto antes, me acordé de David.
David es compañero mío del gimnasio OSF Aranjuez. Coincidimos allí un par de veces por semana desde hace un año largo. Sabía que era fontanero porque un día, entre serie y serie, me contó que ese sábado había estado con una fuga complicada en un chalet de la zona. Guardé el número aquella tarde pensando “por si acaso” y no me había vuelto a acordar.
No me acordaba. Ni de él ni de que lo tenía apuntado. Me acordé de golpe, casi por casualidad, cuando ya llevábamos tres llamadas fallidas. Lo busqué en el móvil y ahí estaba: David, fontanero, gym.
Le llamé sin muchas esperanzas porque era la hora que era y era domingo. Cogió al segundo tono. Le expliqué rápido: vuelta de vacaciones, avería del WC, agua en el suelo, el patio como una piscina y el vecino de abajo con gotera. Me preguntó si había cerrado la llave general. Le dije que sí, había sido lo primero. “Entonces respiramos. Voy para allá.”
Lo que hizo en la casa
Llegó en veinticinco minutos. Traía caja de herramientas, dos toallas grandes viejas y un aspirador de agua pequeño en el hombro.
En poco menos de una hora había cambiado el mecanismo interno de la cisterna, revisado el asiento del inodoro por si había filtrado también por ahí, secado la parte gruesa del suelo con el aspirador, y bajado a hablar con el vecino para explicarle qué había pasado, decirle que el agua ya estaba cortada y que no iba a ir a más. Bajó él mismo. Eso al vecino le cambió la cara.
El precio nos sorprendió porque no nos lo esperábamos así. Servicio de urgencia doméstica en domingo por la noche, con material incluido, todo en menos de una hora. Unos 110 euros en total. Sin desplazamiento aparte, sin recargo raro por ser domingo, sin presupuesto en varias fases. Del gimnasio no le sacamos ningún precio de amigo. Le dijimos “cóbranos lo que cobras” y él nos cobró lo que cobra. Precio normal de su tarifa.
Antes de irse nos dio dos consejos que apuntamos en el cuaderno de la cocina y que compartimos aquí abajo. Y nos dijo que en las próximas horas escucháramos “por si algo raro” volvía a sonar en el baño, porque los mecanismos de cisterna a veces reaccionan mal después de días forzados y hay que ver que la primera semana vaya bien.
Lo que vino después: la parte que David ya no hace
Al día siguiente empezó otra fase distinta. Un fontanero soluciona la fuga y deja el agua controlada, pero la parte de albañilería no es su trabajo y no la hace. El rodapié del pasillo comido, la humedad que había subido por la pared un palmo y el pequeño daño en el falso techo del vecino de abajo tocaba pintarlo, sanearlo y rematarlo aparte.
David nos pasó el contacto de un albañil de Aranjuez con el que trabaja habitualmente cuando aparecen daños así después de una fuga. Lo llamamos el lunes por la mañana y vino a valorar por la tarde. Esto es un tema aparte y lo contaremos en otro post, pero conviene tenerlo claro desde el principio: cuando revienta una tubería en casa, hay dos facturas distintas y dos profesionales distintos. El fontanero corta el agua y arregla la avería. El albañil arregla lo que el agua ha estropeado por el camino. Y los buenos fontaneros lo dicen desde el primer minuto, no te lo endosan como si fuera parte de lo mismo.
Lo que aprendimos y hacemos ahora antes de irnos
Esta parte es la que de verdad puede evitarte lo que nos pasó a nosotros:
- Cerrar la llave de paso general antes de salir. Suena obvio pero casi nadie lo hace. Si te vas más de dos días, la vuelta a la casa se hace en frío pero sin sustos.
- Revisar el flotador de la cisterna cada varios meses. Es el fallo doméstico más común y el más silencioso. Se detecta abriendo la tapa de la cisterna y comprobando que la boya sube y corta el agua limpio.
- Tener un fontanero de zona en el frigo. No solo en el móvil. Porque el día que lo necesitas, el móvil se te ha quedado sin batería en el coche y el papelito del frigo se ve en tres segundos.
- Sacar fotos antes de secar. Si vas a llamar al seguro, las fotos del estado real son la diferencia entre que te cubran los daños o no. Las fotos de este post las hicimos por eso, y por eso están aquí.
Por qué contamos esto y por qué lo recomendamos
Aviso importante: David es amigo del gimnasio, pero esto no es una colaboración pagada. No cobramos nada de él ni de su empresa por escribir el post. No hay descuento, no hay comisión, no hay nada. Lo escribimos porque nos ayudó una noche de domingo cuando llevábamos dos horas llamando sin encontrar a nadie, porque solucionó también el problema con el vecino de abajo sin hacernos pasar el mal rato de dar la cara solos, y porque sabemos lo difícil que es encontrar a un profesional local que coja el teléfono cuando toca.
Si vives en Aranjuez o alrededores y necesitas un fontanero de urgencia, su blog está aquí y ahí cuenta los servicios que hace y los precios normales que aplica.
Y si a ti también te ha pasado esto de volver de vacaciones a una sorpresa doméstica, cuéntanos abajo cómo lo resolviste. A veces los mejores trucos vienen de familias que ya pasaron por lo mismo.