La primera vez que oímos hablar del río Chillar en Nerja fue en una conversación con otros padres que volvían de la Costa del Sol con los niños entusiasmados y los zapatos empapados. «Id sí o sí», nos dijeron. «Es andar por el río». Tardamos un año en hacerlo, y cuando por fin fuimos entendimos el entusiasmo.
La ruta del río Chillar es una caminata de unos 10 kilómetros de ida y vuelta en la que el camino es el propio cauce del río. No hay sendero paralelo, no hay pasarelas. Caminas directamente por el agua, entre paredes de roca caliza que el río ha esculpido durante miles de años. Con niños la experiencia es otra cosa: los peques se olvidan del calor, de la sed y de que están de senderismo. Están jugando.
Qué es el Río Chillar y dónde está
El río Chíllar nace en las sierras de Tejeda y Almijara, en la provincia de Málaga, y desemboca en el mar cerca de Nerja. La ruta discurre por su tramo medio, encajonado entre paredes de roca que en algunos puntos superan los 20 metros de altura. A esas zonas las llaman los cahorros: gargantas estrechas donde la luz del sol apenas llega y el agua corre entre piedras pulidas por siglos de corriente.
Nerja está a unos 55 kilómetros al este de Málaga capital y a poco más de una hora en coche desde Granada. Es un pueblo conocido sobre todo por el balcón de Europa y las cuevas, pero el Chillar es, para muchos visitantes, lo mejor que se pueden llevar de aquí.
Cuándo ir al Río Chillar (y cuándo no)
La primavera y el otoño son las mejores épocas. En abril, mayo o septiembre el caudal del río está bien, el calor no aplasta y los cahorros tienen esa luz tamizada que los hace especialmente bonitos.
En verano también se puede hacer, y de hecho es la época con más afluencia. El calor se lleva mejor dentro del río que fuera, eso está claro. El problema es que en agosto la ruta puede estar masificada: grupos grandes, colas en los pasos más estrechos y alguna espera para avanzar entre las rocas.
El río cierra en época de lluvias y cuando hay riesgo de riadas. Antes de ir conviene confirmar que está abierto, porque la crecida puede ser rápida y la zona de los cahorros no tiene salida fácil. El Ayuntamiento de Nerja o la Guardia Civil local suelen informar del estado del acceso.
Nosotros fuimos en mayo y el agua llegaba entre los tobillos y las rodillas según el tramo. Perfectamente manejable para los niños.
Cómo llegar y dónde aparcar
Desde el centro de Nerja hay que llegar hasta el final de la Calle Mirto, donde hay un pequeño aparcamiento gratuito. Si llegas en temporada alta es probable que ya esté lleno; en ese caso toca dejar el coche un poco antes y caminar. Desde el aparcamiento hasta el inicio de la ruta son unos 15 minutos por un camino de tierra entre huertos.
Si vas en julio o agosto, llega antes de las 9 de la mañana. La zona se llena rápido y no hay alternativa de aparcamiento cercana.
Qué llevar para la ruta
Aquí no hay mucho margen para la improvisación. La ruta tiene agua sí o sí, así que llevar el calzado equivocado convierte una aventura en un suplicio.
Lo que no puede faltar:
- Zapatillas de agua o zapatillas de montaña viejas (las de neopreno van bien; las sandalias tipo Crocs resbalan en las piedras mojadas)
- Ropa de baño o ropa que puedas mojar sin problema, el agua salpica aunque no quieras
- Protección solar: los cahorros dan sombra, pero la primera y última hora de ruta van al sol directo
- Agua en cantidad, al menos 1,5 litros por persona
- Algo de comida para el descanso en los cahorros
- Bolsa estanca para el móvil o la cámara, porque habrá momentos en que el agua llega más arriba de lo esperado
Para niños pequeños, calcula bien la distancia. Con menores de 5 años la ruta completa puede ser demasiado. Los primeros 3 o 4 kilómetros ya dan acceso a zonas bonitas sin necesidad de llegar a los cahorros.
Cómo es la ruta: lo que te vas a encontrar
Nada más entrar al cauce ya entiendes de qué va esto. El suelo es de piedras lisas de todos los tamaños, el agua está fría aunque haga calor fuera, y los niños sueltan un grito cuando se meten por primera vez. A partir de ahí ya no hay quien los saque.
El camino sube suavemente durante los primeros kilómetros. En algunos tramos el agua apenas cubre las piedras; en otros hay que buscar el paso donde el nivel baje. No es una ruta técnica, pero pide atención. Las piedras mojadas resbalan, y un tropezón en pleno cauce moja lo que queda por mojar.
A medida que avanzas, las paredes de roca se van cerrando. El paisaje cambia: de estar en un río abierto con vegetación a los lados pasas a meterte entre paredes que te encañonan. Aquí empieza la parte más espectacular del senderismo por el río Chillar.
Los cahorros: el momento del día
Los cahorros son lo mejor de la ruta. Son estrechamientos del cauce donde la roca forma pasillos naturales de varios metros de alto. El sonido del agua cambia, la luz cambia, la temperatura baja dos o tres grados de golpe. Nuestros hijos se quedaron callados un momento, que es la señal inequívoca de que algo les ha impresionado de verdad.
En los cahorros hay que trepar en algún punto, pasar por el tramo más profundo (hasta la cadera en algún momento) y ayudarse de la roca con las manos. Con niños pequeños es manejable si van bien equipados y no tienen miedo al agua. Si los peques son muy pequeños o llevan las piernas cansadas, los cahorros pueden quedar fuera del plan sin que la ruta pierda valor.
El Río Chillar con niños: lo que más nos sorprendió
Teníamos cierto miedo a que la ruta fuera demasiado para los nuestros. La preocupación habitual: que se quejen, que se cansen, que el calzado se rompa a la primera piedra. No pasó nada de eso.
Lo que sí pasó fue que los niños que normalmente necesitan motivación constante para andar estuvieron casi tres horas sin quejarse una vez. Porque no estaban caminando: estaban explorando. Buscando el paso entre las piedras, midiendo la profundidad con un palo, esquivando la corriente. Eso engancha mucho más que cualquier sendero convencional.
La vuelta se hizo más corta que la ida, o al menos eso pareció. Llegamos al aparcamiento cansados, empapados y con ganas de repetir. Si quieres ver cómo lo vivimos, tienes el vídeo completo de nuestra aventura en el río Chillar en el canal.
Si te gustan las salidas al aire libre con los niños, tienes más aventuras en nuestra sección de camping y naturaleza.